Informes sobre educación
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Introducción a la educación emocional y social

Christopher Clouder (UK)

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Antonio Machado

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece los principios fundamentales de los derechos y libertades humanas, y esto incluye la educación: “(...) la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad (...) (Artículo 26.2). Estas competencias son sociales y emocionales en esencia. Se sugiere que la educación durante toda la vida se fundamenta en cuatro pilares: Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a convivir y Aprender a ser y los sistemas de educación formal tienden a enfatizar la adquisición de conocimiento en detrimento de otros tipos de aprendizaje; pero ahora es vital concebir la educación de una manera más integrada.

Lo que se conoce como “habilidades para la vida” se está convirtiendo en factores más determinantes para la forma de vivir nuestras vidas, porque implica la capacidad de comunicarnos, trabajar con otros y gestionar y resolver conflictos. Las aulas están cada vez más comprometidas con el mundo que las rodea y los profesores son los agentes de este cambio. Lo que las generaciones anteriores consideraban un sistema educativo establecido inmutable y proveedor de experiencia y conocimiento tradicional y una transmisión cultural directa, actualmente se enfrenta a nuevos desafíos que exigen reformas muy radicales.

En las sociedades occidentales la tendencia hacia un mayor individualismo plantea la cuestión de la futura coherencia y sostenibilidad social. El incremento en la fragmentación familiar junto con un dramático aumento en las cifras de divorcio impone nuevas tensiones emocionales sobre los niños, enfrentados con sentimientos de inseguridad y riesgo ante los cuales se sienten indefensos. Nos encontramos claramente en un proceso de cambio y en este informe estudiaremos la forma en la que este cambio ya está modificando la educación de nuestros hijos y cómo se desarrollará probablemente en los años venideros. La enseñanza y educación de los niños siempre ha sido una experiencia profundamente social y emocional.

Existen muchos modelos para la enseñanza y la adquisición de las competencias emocionales y sociales, y destacamos sólo algunas de ellas en este volumen. Existe una gran cantidad de trabajo e investigación futura por realizar. En el trabajo con el aprendizaje social y emocional uno no puede ser dogmático porque supondría la propia derrota, de manera que aquí nada es prescriptivo, sino más bien descriptivo. Sin embargo, ya existen algunas conclusiones que se pueden extraer de la experiencia general. Por ejemplo, no puede funcionar en escuelas o aulas que estén aisladas de la familia y los padres, de manera que hay que formar nuevas relaciones donde las expectativas estén claras y se trabaje para la comprensión mutua.

Como conclusión podemos decir que aprender de los demás en un ámbito diverso internacional y culturalmente, tanto a través de nuestro éxito como de nuestro fracaso, es el tema central de nuestro informe. Independientemente de que seamos adultos, para elaborar este informe también hemos tenido que convertirnos en una comunidad de alumnos, reflejando los procesos que estamos intentando describir. Se trata de un campo nuevo, y como tal debe ser tratado con cierta humildad aunque esto también resulta emocionante y estimulante. Nuestra alegación es que todos podemos hacer las cosas mejor. Cuando asumimos el desafío de introducir la educación emocional y social en las escuelas, estamos proporcionando una oportunidad para que nuestros hijos sean partícipes de este aprendizaje. Necesitamos una perspectiva más amplia y profunda, ya que nuestros tiempos se enfrentan a mayores desafíos globales y nuestros hijos necesitarán habilidades mucho mayores de las que nosotros mismos poseemos. Como adultos asumimos la responsabilidad de educar a las próximas generaciones y la forma que tengamos de trabajar conjuntamente determinará nuestro éxito. Si pudiéramos marcarnos un objetivo acordado común, sería el de vivir juntos en armonía con nuestros congéneres y con el mundo natural que nos rodea. ¿Dónde podemos aprender esto de forma más eficaz que cuando somos jóvenes, en nuestras propias familias, con nuestros compañeros y en los primeros años de nuestra educación y escolarización?

El mosaico de los siguientes capítulos conforma una fotografía de las actuales prácticas y enfoques desde perspectivas culturales y nacionales muy diversas, y como se trata de un trabajo pionero, los términos utilizados para describir las empresas son flexibles e incluso a veces poco precisos. No intentamos generar una imagen completa ni tampoco un libro de recetas, sino que al describir y discutir lo que ocurre en entornos muy diferentes esperamos dar impulso e inspiración a los desarrollos futuros como contribución para el bienestar de los niños. Nuestra ciencia demuestra que nuestras cabezas y nuestros corazones no están tan divididos como alguna vez creímos, e igual que nuestro mundo emocional nunca es definitivo sino que se encuentra en un estado de permanente cambio, también lo están nuestras descripciones de él. Nuestras culturas evolucionan y no son nunca estáticas, y de igual manera nuestras ideas y métodos educativos deben ser capaces de adoptar nuevas formas si realmente deseamos satisfacer las necesidades de cada niño individual.

 

Puede descargarse este capítulo completo en formato PDF aquí.



Christopher Clouder FRSA preside el consorcio de Escuelas Waldorf-Steiner del Reino Unido y de Irlanda y es Director Ejecutivo del Comité Europeo Educativo Steiner Waldorf, que representa a 650 escuelas Waldorf europeas en 22 países. Es co-fundador y Director Internacional de la Alianza para la Infancia, una red global que trabaja por la calidad de vida en la infancia. Es escritor de libros y artículos y un activo conferenciante que viaja por todo el mundo.

 
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